Los fundamentos históricos de una propuesta de acción.
PRÓLOGO
Este trabajo tiene como propósito único generar una base concreta de discusión para la nueva generación colorada, que - escasa en su número, por cierto, pero dispuesta a explicarse la importancia de esta ideología partidaria en un país que se define a sí mismo como batllista - procura entender el fenómeno del vaciamiento partidario y se dispone a encarar la reconstrucción.
No es, entonces, un trabajo hecho con criterios académicos, ni sostiene tesis del autor, sino que retoma y sintetiza documentos existentes. Pretende ser una recopilación parcial de testimonios históricos relativos al tema.
Si bien se basa en otras fuentes, recoge en particular informaciones provenientes de la “Historia del movimiento obrero en el Uruguay, desde sus orígenes hasta 1930”, de Germán D´Elía y Armando Miraldi. El texto es parte de una colección de Ediciones de la Banda Oriental, “Temas del siglo”, que dirigió Benjamín Nahum. Tiene la ventaja de su procedencia, ya que es suficiente garantía de ecuanimidad y juicio crítico como para alejarlo de la apologética.
Hay mucho publicado sobre Batlle y el batllismo, y el grito “Viva Batlle” ha sido siempre más frecuente que el de “Viva el Partido Colorado”, entre los afiliados y simpatizantes de esta corriente política. Lo que sin duda es visto con simpatía por todos los demás.
Hoy, mientras los analistas políticos parecen encontrar los males del país en su cultura batllista y los políticos de otras tiendas se afirman en los ideales batllistas para repetir su presencia en el gobierno, el Partido Colorado se debate en la crisis más honda, que - pienso - deberá superar volviendo a lo esencial de sus raíces.
Creo que esas esencias son el más hondo liberalismo político, la defensa de los más débiles, la raigambre popular basada en la apertura de sus espacios a la intervención activa y democrática de sus adherentes y la presencia en las organizaciones sociales que construyen la vida nacional en los hechos de todos los días.
Pero parto de la base, también, de que fue posible construir el país batllista y será posible la construcción de un nuevo modelo democrático avanzado, sólo si se atienden los temas e inquietudes de la gente de este siglo XXI naciente, y si somos capaces de oír reclamos y de adelantarnos en las soluciones, por avanzadas que sean, que comprendan a grandes mayorías nacionales sin amparo.
Conocer experiencias, pensar en las soluciones, discutir propuestas, planificar, elaborar programas y llevarlos a cabo organizadamente, fueron los pasos que dio Batlle y Ordóñez para crear lo que fue en su momento el Uruguay moderno.
Difícil coyuntura, la actual, para un Partido que, vacío del interés popular, alinea a sus dirigentes viejos y a algunos jóvenes con ideales detrás de un proyecto que, como el de Bordaberry hijo, desconoce aspectos como el que aquí planteamos y hace énfasis en los problemas de la seguridad y en las soluciones para los propietarios del campo, entre los que sin duda se sentirá más cómodo.
Nadie dijo que sería sencillo reivindicar las ideas de profundo contenido social del batllismo, forma adelantada de la socialdemocracia que se va transformando en “tercera vía” para seguir siendo opción en los países más desarrollados.
Para ser fieles a su legado, no se trata de revalidar las soluciones encontradas al inicio del siglo XX, sino de tener la audacia de pensar sin ampararse en moldes prefabricados y la capacidad de proponer nuevas ideas, como actuar en todos los ámbitos en que la sociedad se expresa
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Publicado por
Armando Aispuro
en
19:44
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